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¿Por qué una residencia para mayores?

La Colina Senior

No es casual el nombre de Residencia La Colina Senior. Independientemente de los años de vida recorridos, al llegar a esta etapa en la que consideramos la posibilidad de una residencia distinta a la del hogar, nos encontramos en la colina de la vida y, desde allí, vemos el pasado, también miramos al futuro, y esa visión debe ser lo más luminosa posible sin importar cuál sea su alcance.
Cada quien ha peleado sus batallas, ¿no se merece acaso todavía años felices, aún con impedimentos?

Entonces, ¿por qué una residencia para mayores?


  • Porque la pérdida de la autonomía de la vida es difícil de afrontar:

    El paso de los años trae consigo distintos grados de deterioro físico y psíquico, que hace necesaria en algún momento ayuda para realizar los más simples hábitos de la rutina diaria: atención de la casa, compras, elaboración de comidas variadas, trámites, afrontar la inseguridad de estar solos, etc.

  • Porque los mayores requieren “su” espacio:

    La mayoría termina ocupando un hábitat en donde vivir solos ya no es posible, convivir con otros familiares no es lo ideal pues el esquema socioeconómico de la sociedad moderna ocasiona un modelo distinto al tradicional de otra generación. La mayoría de los miembros del núcleo familiar, incluida la mujer y los jóvenes, tiene variadas obligaciones que le requiere mucha responsabilidad y horas de actividad fuera del hogar, impidiéndole aún con toda la voluntad y cariño, cuidar de los mayores.

  • Porque el hogar de ancianos, generalmente, no se ha ido adaptando funcionalmente a la nueva etapa:

    Escaleras, desniveles, falta de luminosidad, ascensores, inseguridad, deterioro de las estructuras, varias habitaciones vacías o, por el contrario, parejas que vienen a convivir con los padres haciendo cada vez más restrictivos y menos íntimos los espacios.

  • Porque la llegada de los años cambia los requerimientos:

    No sólo físicos, sino también emocionales de cada individuo, y la necesidad de personas de su edad, en condiciones físicas y de socialización similares, determina que los mayores requieran un espacio propio y distinto.

  • Porque funcionalmente, en las grandes ciudades, los espacios en los que conviven los mayores son cada vez de más difícil acceso, pues no contemplan las capacidades físicas, necesidades y tiempos de los ancianos, lo que impide aprovechar felizmente su entorno.